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La globalización afecta a los servicios jurídicos

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La globalización afecta a los servicios jurídicos

Que la globalización es una realidad, ya no es un secreto para nadie. Hasta el término suena ya casi manido, tanto ha viajado de boca en boca a lo largo y ancho del planeta en los últimos años. Pero no por real ha dejado la globalización de operar en el mercado cambios de gran envergadura, llamativos unos, más silenciosos otros, pero que paulatinamente han transformado la realidad social, política y económica a nivel global. Y el mercado legal, el entorno en el que se mueven los operadores jurídicos, no ha sido una excepción.

Es cierto que la globalización ha alcanzado a todas las parcelas y estructuras vehículo de la prestación de servicios jurídicos -las firmas de abogados nacionales e internacionales no han quedado fuera de su onda expansiva- pero de la mano de las grandes corporaciones y empresas multinacionales, de la internacionalización generalizada del tejido empresarial y de la vocación de crecimiento hacia el exterior, el paradigma y máximo exponente de la transformación operada en la función legal al socaire del proceso de globalización ha sido y es el abogado de empresa o in house counsel, en voz anglosajona.

La función legal, tradicionalmente de origen más local por el corsé del marco normativo, está experimentando -pues- evidentes cambios en dirección a la globalización: la homogeneización del marco normativo para abarcar un ámbito plurinacional (mayoritariamente paneuropeo) es cada vez más frecuente, y crece a buen ritmo el abanico de materias o especialidades del Derecho que tienen un tratamiento igual o muy similar en distintas jurisdicciones. Todo ello, unido al masivo proceso de internacionalización de las empresas, requiere afrontar problemas jurídicos en multitud de jurisdicciones y, por tanto, de un asesoramiento legal cada vez más global. La multiculturalidad en el entorno empresarial es, hoy más que nunca, un activo muy valioso.

Así pues, los equipos jurídicos internos, como pieza clave del crecimiento y desarrollo empresarial, se ven en la imperiosa necesidad de adaptarse a este nuevo marco “global” para poder proporcionar el adecuado asesoramiento que requiere la empresa. Deben adaptarse a la nueva realidad del negocio, a la transformación operada en su manera de dirigirse al mercado y a las nuevas estrategias de crecimiento y competitividad, para poder sobrevivir con éxito y ser verdaderamente útiles a los fines empresariales. La cuestión clave es determinar hacia donde están evolucionando los perfiles jurídicos para dar una respuesta más solvente al tejido empresarial multinacional en un entorno global.

Como abogado y profesional de la búsqueda de abogados y asesores fiscales, observo en las empresas un mayor grado de exigencia a la hora de contratar a sus abogados internos, siendo las principales cualidades que deben adornar a estos candidatos las siguientes: (i) dominio “real” de idiomas (desgraciadamente, asignatura todavía pendiente en nuestro país): imprescindible en el caso del inglés y cada vez con más frecuencia, de la lengua corporativa si ésta es distinta del inglés (algunas de las más demandadas son el alemán, el francés o el chino); (ii) experiencia internacional previa, pues aporta apertura de miras, visión más global del Derecho, flexibilidad de adaptación a distintas culturas de negocio, agilidad en la toma de decisiones y detección y asunción de riesgos en un entorno multicultural; (iii) formación postgrado de carácter internacional, por ejemplo cursada en universidades o escuelas de negocios de prestigio internacional; (iv) cercanía y conocimiento profundo del negocio de la compañía; (v) entrega al trabajo y al cliente interno, inteligencia emocional, capacidad de interlocución fluida con las otras áreas del negocio, habilidad de dirección de equipos; y (vi) muy importante, ser una voz escuchada en la organización, generadora de opinión y con capacidad de impacto -interno y externo- en la estructura empresarial.

Lejos de que estas cualidades constituyan una amenaza para los abogados internos, este proceso de transformación aireado por la globalización debe ser leído en clave de reto para estos profesionales del Derecho a quienes se brinda ahora la oportunidad de colaborar codo a codo con el negocio, no solo desde un punto de vista jurídico sino estratégico y operativo, pudiendo participar en la toma de decisiones y convertirse en auténticos generadores de valor y opinión en la organización.

 

Fuente:  http://www.elmundo.es/economia/empresas/2018/03/09/5aa2d987468aeb8a488b45e7.html

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